Hoy sábado 21 de agosto, La Nación publica una interesante columna de opinión de Félix Sammartino titulada “Por qué Cristina Kirchner cobra retenciones“. En la misma plantea la necesidad (y las dificultades) de pensar alternativas de recaudación a los derechos de exportación, un ejercicio que se viene dando en el sector profesional/intelectual más vinculado al sector agropecuario.
Vale destacar algunas reflexiones del periodista acerca del discurso de CFK en su reciente visita a la Bolsa de Comercio de Rosario:
“Junto a la defensa de las retenciones, a Cristina Kirchner se le escapó una confesión sobre las reales motivaciones que tiene este gravamen y que llegan hasta a contradecir sus anteriores afirmaciones.
En su discurso, la Presidenta comenzó por alejarse de los marcos teóricos para decir ‘que hay debatir con números’. Continuó con la crítica ‘al alto nivel de informalidad y evasión que todavía hay en la economía’. Y remató: ‘Yo estoy dispuesta a cambiarlas, pero yo tengo que sentarme y mirar que hay, evidentemente, una gran evasión que me obliga a mantener los derechos de exportación, que son altamente redistributivos y que tienen una sola salida, la Aduana, y por eso se pueden controlar. Porque es notable, ese número es muy fuerte’.
En efecto, la confesión presidencial demuestra que la razón más fuerte de la existencia de este impuesto es la facilidad y seguridad de su cobranza. Y mientras no exista un sistema de recaudación tributaria más equilibrado y efectivo parece bastante lógico que ningún gobernante quiera terminar de destetarse de las retenciones (….)”
“¿Por qué entonces no se trabaja de una buena vez una reforma tributaria integral? Hasta el momento nadie parece empujar el lápiz en el Congreso de la Nación con un proyecto de ley de reforma. El diputado Ricardo Buryaille, presidente de la comisión de Agricultura, se viene quejando de la situación. ‘Tenemos que tener coherencia. Cuando decimos que las retenciones son un mal impuesto debemos trabajar para encontrar otra alternativa superadora’. El trabajo presentado por el Juan Llach en el último seminario de la Fundación Producir Conservando parece ser la excepción a la regla. Allí se plantea y analiza el reemplazo gradual de las retenciones a las exportaciones por el impuesto a las ganancias, políticas de desarrollo local y una política nutricional de alcance universal.
Gracias a un nuevo sistema de incentivos se podrían eliminar gradualmente los impuestos distorsivos, afirma el trabajo. Pero además prueba que es fiscalmente factible la eliminación gradual de las restricciones a las exportaciones; el reemplazo gradual de las retenciones por impuestos a las ganancias manteniendo la reducción de los subsidios vigentes a la producción agroalimentaria; la unificación gradual de la alícuota del IVA sobre los alimentos en un 10,5%y la eliminación gradual del subsidio al gasoil. Surge como conclusión que para evitar que la actual crisis fiscal se transforme en crónica deben diseñarse políticas que permitan un rápido crecimiento de la economía y, por esa vía, reconstruir la solvencia fiscal”.